Jóvenes, ¡No entierren los talentos!

“Ustedes reconocerán progresivamente aquellos talentos, que son propiedad de cada uno, y comenzarán a servir con ellos de modo creativo, comenzarán a multiplicarlos” Juan Pablo II

Hermanos, debemos apostar por grandes ideales, los ideales que agrandan el corazón, aquellos ideales de servicio que harán fructíferos nuestros talentos.

El Señor no da a todos las mismas cosas y de la misma manera: nos conoce personalmente y nos confía aquello que es justo para nosotros; pero en todos hay algo de igual: la misma, inmensa confianza. Dios se fía de nosotros, Dios tiene esperanza en nosotros.

 

I MOMENTO

Reconocer mis talentos y los de mis hermanos

Ahora debo verme a mí mismo y examinar mi vida a través de los ojos de Dios: ¿Para qué me habrá dado este cuerpo? O ¿Esta personalidad?, ¿Estas habilidades? ¿Puedo ver con claridad cuáles son los talentos que se me han confiado?

Cuando ingresamos a la familia de Dios, el Espíritu Santo nos otorga dones espirituales a fin de equiparnos para desarrollar con mayor eficacia nuestro llamado ministerial o la asignación que debamos realizar dentro de los planes de Dios. (1 Corintios 12,7). Con frecuencia no nos damos cuenta que poseemos dones o ciertas habilidades que nos permiten realizar algunas cosas mejor que ninguna otra persona, por ello es necesario identificar qué cosas hacemos bien, indagar en nuestra persona para reconocer los talentos propios y a partir de allí, servir con ellos.

No todos poseemos los mismos talentos y eso está muy bien, el profeta Moisés fue un gran líder, sin embargo, necesitó a su hermano Aarón para que fuera su portavoz (Éxodo 4,14–16). Algunos de nosotros somos líderes como Moisés o somos buenos oradores como Aarón; otros podemos cantar o tocar un instrumento muy bien, mientras que hay quienes son muy buenos deportistas o tienen la habilidad de trabajar muy bien con las manos, pero, aunque existan diferentes dones espirituales, el Espíritu es el mismo (1 Corintios 12,4)

 

II MOMENTO:

Servir con mis talentos

La vida no se nos ha dado para que la conservemos celosamente para nosotros mismos, sino que se nos ha dado, para que la donemos. SS Francisco

¿He pensado cómo puedo ponerlos al servicio de los demás?

Dios no desperdicia nada. Él no nos daría habilidades, intereses, talentos, dones, personalidad y experiencias a menos que tuviera la intención de usarlos para su gloria. Si identificamos y entendemos esos factores podemos descubrir la voluntad de Dios para cada uno de nosotros. “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas” (1 Pedro 4,10)

Es necesario que pongamos al servicio de la Civilización del Amor todos los dones que Dios no ha ofrendado, eso hará nuestra vida más fecunda.

COMPROMISO:

Comparte la alegría de Jesús resucitado con el talento que Dios mismo te ha dado.

Utiliza la cita: Ustedes no teman. Sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Mt 28, 5.

Pastoral Juvenil de Venezuela
Programa Jóvenes y las Jornadas
Camino Pascual 2021