La santidad, más que una opción, debe considerarse como una prioridad. Como juventud católica que vive en el mundo, se nos ofrecen muchas veces propuestas que nos apartan del ideal “Ser siempre santos”.

El Doctor José Gregorio Hernández nos recuerda esta prioridad, haciendo el bien desde la cotidianidad. Él, como buen laico, entendió esta elección siendo y dándose como pan a los demás, desde el servicio, la paciencia y la escucha activa constante. En él podemos ver rasgos propios de discernimiento sobre el “Hágase en mi según tu palabra” (Lucas 1.26-38), en el que María hace lo que Dios manda por boca del ángel.

Este no es solo el testimonio del Doctor Hernández, sino además de las otras tres beatas Venezolanas: Madre María de San José, quien con disposición, carisma, templanza y humildad, decidió amar al necesitado especialmente a los enfermos, trabajando así en muchos lugares, haciendo presente a Cristo incluso en centros asistenciales; Madre Candelaria de San José, protagoniza también este escenario, como mujer llanera, llena de decisiones y visiones claras sobre la vida y con objetividad oportuna, llevó en su vida terrenal un apostolado único de caridad, en la atención a los necesitados de Altagracia de Orituco, haciendo el bien con obras concretas; Madre Carmen Rendiles, es imponente con su carisma, su tacto al hablar, ella supo ser hija pero a su vez fue madre ya que fundó una congregación religiosa destinada a dar compañía a Jesús Hostia, pero a su vez con obras donde El Señor se pudiera hacer presente, ejemplo de ello el colegio Belén de Caracas.

Así como estas personas antes mencionadas, tenemos un fin de venezolanos anónimos, que vivieron en santidad, amando y sirviendo desde el silencio, con sencillez y despojando hasta su nada con tal de hacer presente a Jesucristo. Esta sociedad necesita de “Hacer siempre el bien”, esto consta de realizar con obras, las opciones preferenciales del cristiano, como lo es la fe, la esperanza y la caridad.

En el hacer, encontramos la disposición, es decir; el estar atento a lo que viene, incluso en las dificultades. En el siempre, lo podemos asociar con la eternidad, del ¿Cómo me preparo yo para la eternidad? ¿Me dispongo en hacer las cosas para siempre? Para entender mejor esta palabra, es de importancia las bienaventuranzas (Mateo 5, 1-12) para ir haciendo camino al cielo. El bien, es decir; para quien o por quien hacemos las cosas; en esto se refleja un sujeto o un prójimo que puede ser incluso Jesús que sufre y que te espera en la cotidianidad, la importancia de ello se encuentra reflejado en la parábola de Hijo prodigo (Lucas 15, 11-32) desde el personaje del padre, hombre bueno que espera ansioso en ayudar y consolar a su hijo sufrido, adoptando esta postura comprenderemos incluso en qué consiste tener corazón de buen santo.

La invitación de este día es clara, sencilla y oportuna: “Prepararnos para la eternidad, pensando en los actos del hoy, en el prójimo y en el futuro”. Que Dios nos de la valentía necesaria para adoptar la postura de un santo de verdad, desde lo pequeño, lo cotidiano, desde lo minimalista es decir lo sencillo.

 

Pastoral Juvenil de Venezuela
Autor: Emmanuel Chirinos. Coordinador de la Red Nacional de Movimientos Juveniles.