Capítulo VI (Parte II)
Sábado Santo
Muerte del Pecado

¡Muertos al pecado, vivos para Dios en Cristo Jesús!

La condición pecadora de la humanidad fue crucificada con Cristo, y libres del pecado, somos redimidos con él y en él resucitamos.

Esta es la noche en que Cristo ha vencido a la muerte. El pecado de Adán fue borrado por Jesús que, con su sacrificio, ha abierto el sendero a la Vida Eterna.

¡Qué noche tan dichosa!Sólo ella conoció el momentoen que Cristo resucitó de entre los muertos.

Se une el cielo con la tierra, se acerca lo humano con lo divino ¡Jesús, verdadero Dios, verdadero hombre, ha triunfado con la victoria de la Resurrección! Descendió en búsqueda de los buenos que no habían podido conocer el Cielo, y abrió el camino para todos quienes en él crean.

Esta noche han sido rotas las cadenas de la muerte. No han podido retener al Señor de la Vida.

 

Al amanecer del tercer día, cuando fui a visitar el sepulcro en donde había sido sepultado el cuerpo de Jesús una vez bajado de la Cruz, ya no se encontraba.

Me atemoricé. ¿Qué había pasado? ¡Me han arrebatado a mi Señor!, pensé. Pero no era así; ¡Él había resucitado, como había dicho! ¡Resucitó, de veras, mi amor y mi esperanza!

Hasta entonces, no habíamos entendido lo que tantas veces nos había dicho Jesús: Él es el camino, la verdad y la vida. Creamos en él, y viviremos también con él.

-María Magdalena