En el año 2018, contra todo pronóstico, más de 12 mil misioneros se dieron cita en la Provincia Eclesiástica de Cumaná para celebrar el 4to Encuentro Nacional de Jóvenes y como reto anunciaron las maravillas del Señor a cada rincón en dónde fueron recibidos. ¿Cómo fue posible tal esfuerzo logístico? , ¿Se puede animar a una persona en medio de tanta dificultades? Más que buscar respuesta, es valioso apreciar tal hecho milagroso ante la mirada tan pesimista de muchos, producto de una época de grandes dificultades en nuestro hermoso suelo.

Así como los sarmientos depende de la vid, nosotros necesitamos de Jesús para alcanzar la salvación, lo cual requiere de una lucha constante, de cultivar el espíritu, caminar en equipo para hacerlo más fácil y dar frutos como indica esa bella parábola del Evangelio de Juan 15, 1-8 “La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos”. Esa es la tarea que ha asumido voluntariamente la Pastoral Juvenil de Venezuela que en su admirable diversidad y en tal asombrosa sintonía, sin haber sido planificado, da muestras de su accionar en muchos lugares en la actualidad, brotando una anhelada esperanza que con la gracia que viene de lo alto ha de ser contagio y remedio para un país herido.

Como muestra de ese racimo han surgido, en los últimos meses, nuevas propuestas de acompañamiento, como la de la Hermandad de Sacerdotes Operarios que impulsa un proyecto de revitalización de los grupos juveniles que hacen vida en las parroquias que administran. En el mes de julio de 2019, luego de más de 8 años sin haberse reunido, más de 60 jóvenes participaron en la Hermandad Juvenil una convivencia de 3 días organizada en solo 8 semanas, en donde el alimento y los servicios básicos, elementos tan intermitentes en estos tiempos, no faltaron y aunque debiera ser la norma, para nuestra situación es algo que se ha convertido en inusual y es muestra de tantas personas generosas y oraciones que sin duda tuvieron respuesta.

Este escenario abarca a 3 comunidades, la Parroquia Beato Manuel Domingo y Sol de la Diócesis de Guarenas y las homólogas Sagrado Corazón de Jesús de Petare y María Madre de la Iglesia en el Marques de la Arquidiócesis de Caracas, con realidades distintas, pero que han encontrado semejanzas como punto de partida para brindarle a sus integrantes orientación ante la llamada que Dios nos hace a cada uno, la vocación, pieza clave para emprender un proyecto de vida y por lo que muchos en esta hora menguada andan sin rumbo y sin fuerzas. Es por ello, que han iniciado una etapa de convocatoria y capacitación para que ante la adversidad se construyan base sólidas y respondan a sus necesidades como las de aprender nuevos oficios que les ayuden a solventar carencias materiales.

Todo ese trabajo no puede ser en vano, es necesario integrarlo al dinamismo de la Iglesia Venezolana, a las Instancias destinada para ello y unirse a ese cuerpo místico para que con la experiencia legada los frutos puedan ser más prósperos. Además, no son los únicos, a lo largo de la extensión de nuestra Patria los Secretariados de Pastoral Juvenil realizan jornadas misioneras para alentar al hermano caído y desanimado siendo instrumento del Espíritu Santo para predicar las palabras correctas porque ese gesto nada nos cuesta y puede hacer mucho.

Aún queda trabajo por hacer, he allí el milagro que se está fraguando y que debe estar replicándose en muchos espacios de nuestra geografía eclesial y que solo aquellos con fe pueden observar. Es así como desde esta pequeña descripción entendemos que siguen en pie quienes sin nada a cambio sirven por un bien mayor, procurar la gracia del hermano, que se llenan de santidad al no desmayar en medio de las tentaciones frecuentes cuando lo malo parece ser lo cotidiano en la sobrevivencia que muchos padecen. Aquellos que dejan a un lado el lamento y confiados saben que pueden hacer la diferencia dejando una semilla en cada corazón y así ser parte de las soluciones que necesitamos, del bien común, esperando que cada vez más se sumen a esa tarea heroica.

Hoy más que nunca el futuro le pertenece a la juventud y perseverando en el amor y en la caridad están resistiendo al mal para construir un mejor porvenir, sin esperar que se disipe la tormenta porque están convencidos que como siervos inútiles han hecho lo que tienen que hacer.

Autoría: Nicol Pérez.
Programa Nacional Centinela 2.0