Para 1651 ya habían pasado cerca de 50 años de la llegada de los conquistadores españoles a estas tierras de la actual Guanare, lugar donde habitaban las tribus de Los Cospes, dedicados a labrar la tierra que el Creador les había entregado.

Cierto día, el Cacique Coromoto, líder de la tribu, se dirigía con su mujer a un sector de las montañas donde tenían unos cultivos, cuando en su paso por una de las quebradas, se les apareció de entre las cristalinas aguas, una Señora con una belleza divina, sosteniendo en sus maternales brazos a un niño que resplandecía como el sol.

Aquellos indígenas quedaron embelesados ante la majestuosidad de la Mujer, que, con amor de Madre, les hablaba en su idioma diciéndoles que fueran donde los blancos para recibir el agua en la cabeza y así poder ir al cielo. Tan conmovidos estaban el Cacique y su mujer, que se dispusieron a cumplir el deseo de la radiante Señora.

Coromoto, se topó con Juan Sánchez, un cristiano venido de España, a quien le manifestó la aparición divina de aquella Mujer que les había mandado con los blancos para que les echaran el agua en la cabeza; el cacique había decidido que toda su tribu le acompañaría. Sánchez, emocionado ante aquel relato, resolvió dirigirse presuroso a la población de Tocuyo y le prometió al indio que a su regreso vendría por él y su tribu para dirigirse a la Villa del Espíritu Santo de Guanaguanare, actualmente Guanare.

Días posteriores, llegados al punto de convergencia de los ríos Tucupido y Guanaguanare, lugar que designarían con el nombre de Coromoto, Juan Sánchez entró a la población para dar aviso a las autoridades sobre los acontecimientos. Las autoridades de La Villa, nombraron a Sánchez como Encomendero de la tribu, y lo encargaron de su evangelización.

Los meses pasaban, y los indígenas se dedicaban a levantar el asentamiento, a labrar la tierra, ayudaban a los colonos y también recibían catequesis para su bautizo. Los más pequeños debían ir a la quebrada en búsqueda de agua para el uso doméstico, y muchas veces eran castigados, ¿La razón? En la quebrada se encontraban con la Bella Señora y pasaban horas compartiendo con ella.

Coromoto se sintió a gusto por muy poco tiempo. A los meses de su estancia, comenzó a extrañar la soledad de la montaña y empezó a rechazar todo lo que involucrara a la vida cerca de los blancos.

La tarde del sábado 8 de septiembre de 1652, el cacique se negó a participar de los actos religiosos, mientras los demás aborígenes participaban con gusto a honrar a la Bella Mujer. Coromoto se llenó de una gran ira por lo que huyó de forma violenta a su bohío. Caída la noche, llegó a su casa donde encontró a su mujer y a su cuñada Isabel junto a su sobrino.

Tan solo a un momento de su llegada, la Madre de Dios, la Bella Señora, se hizo presente en la puerta de aquel humilde bohío. Irradiaba luz como el sol, las declaraciones de la india Isabel afirmaban que, era como el sol de mediodía, pero que no cansaba la vista. Mientras todos en la casa se conmovían ante la presencia de la Virgen, Coromoto de forma violenta le gritaba; ¿hasta cuándo le iba a perseguir?

La impotencia de no poder hacer nada, causó en Coromoto un ataque de locura y tomando el arco y la flecha, apuntó a la Señora diciéndole: «¡Con matarte me dejas!», y en actitud serena, la Mujer se acercó a él, dejándolo sin más opción que deponer sus armas. El hombre se lanzó sobre ella en un acto de intentar tomarla y echarla fuera de su choza, pero la Soberana Señora desapareció de su vista de manera repentina, y la luz que inundaba todo el bohío había quedado reducida a la palma de aquel iracundo aborigen.

Y así, María, la Excelsa Señora, la Madre del Redentor, quiso quedarse en tierras venezolanas, marcando la historia de nuestra nación. Hoy los jóvenes, Embajadores de Esperanza, concluyen esta ruta virtual por todas las Provincias Eclesiásticas, para encontrase todos juntos en Guanare, y unirse en oración y homenaje a María de Coromoto, Patrona de esta Tierra de Gracia.

Autoría: César Utrera, Diócesis de Los Teques. Miembro del Equipo Nacional Centinela 2.0